lunes, 11 de mayo de 2009

En el día de tu gracia, mujer




Tú que te anuncias con la cigüeña
Por ser frágil y hermosa
Tú que hurgas el espacio terreno
Con llanto, propiciando alegría
Tú que avanzas con grácil coquetería
De niña a mujer
Tú que enamoras a los padres
Que de hombrecitos sólo querían saber
Tú que a la naturaleza le arrebatas la lozanía
De las frutas y las flores
Tú que conviertes la sutil belleza
En la esperanza de los mancebos
Que de ti un beso intentarán hurtar…
Tú que tienes el momento de vacilar
Entre controlar tu papel de mujer y soñar
-Escalar o proclamar;  comprar o ahorrar-
O vivir bajo “el metate y el nixtamal”
Tú que tienes el vuelo de la vida
En un átomo de tesoro mensual
Tú que desgarras el silencio natural
Cuando de tus entrañas
Brota el amor ideal…
A ti mujer…Dios te eligió
Para explicar el amor maternal
Y el vestido de la palabra igualdad
Ternura y complicidad…
A ti, el creador te entregó la varita
De la justicia y la tolerancia
A ti te dio la gracia de ser bonita
A ti te dio la bendición de ser mamá
Esa  palabra que prorrumpe llanto
Cuando por vez primera escuchas a tu hijo decir “mamá”
Aquel trocito de tu alma te desgarra el corazón
Te conquista cuando disertan fantasías,
O te conviertes en su guardia personal cuando enfermo está
Luego mejoras  cuando su sonrisa  dibuja el universo
Entonces dejas correr una lágrima de felicidad.
A ti mujer bendita y terrenal
A ti que tomas la manita pequeña
De ese ser que hoy te viene a venerar
A ti mamá que entregas el corazón
Sin mirar el color de los hijos
¿Cómo pagar tu gran amor?
¡Qué vivan las mujeres y su dicha de ser mamá!
Presentes y ausentes
Qué exista el diez de mayo
para venerarte en las escuelas
porque decirte buenos días  o buenas noches
en la casa
No me deja presumir
Qué eres la mamá más hermosa del mundo.
Que la dulzura de tu voz
Suena a música celestial
Por tanto: Todas las flores de reconocimiento
A tu titánica labor…pero
También roguemos
Porque no haya más
-Vejaciones de la mujer en el mundo-
¡No más!
Unid las fuerzas y da  libertad plena a las mujeres
¡Hombre  ingrato! ¿Qué no vez cuanto lloran?
¿Qué falta para darle su lugar?

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