jueves, 21 de abril de 2011

ODA DEL MEXUDO 2008




Fiesta de Aniversario
Llegó el día…                                                          

Partir de este espacio escolar
Que me abrazó por cuatro ciclos
De construcción pedagógica
Y pensamiento divergente.

Que me arropó
En momentos de lucha y constancia.
Que me arrulló de mozalbete,
A un aguerrido docente.
Que me vistió con armas de la mente
Para cuando ausente de sus salones impacientes
Sus jardines amorosos florezcan,
Otros espacios de su estirpe 
alcancen sus amores.

¿Cuántas veces de las veces?
Creí tener la razón, pero hiciste cambiar.
El temple del corazón araña.

Cuantas veces abrazado,                                                  
Por la brisa de tus mañanas
Diste vida a mis andadas
Y por las noches,
Bajo el mudo mimeógrafo
Una garganta de combate
Floreció el lienzo negro y rojo
Con su aire impetuoso

Cuantas veces embelesado en la tertulia de tus noches
Exhortaste mi alegría bajo la luna que baña tú aposento
Y un puñado  de inspirados pintaron tu nombre.

Cuantas veces el dorado sol                                                
Con la sonrisa dibujada
Pasó lista de presente en tus aulas,
En los pasillos y en los escondites aparentes
Con la travesura tutelada.
Sobre el enojo amigo de “cuates”.
o la preocupación del mal gobierno
Dizque por ser guerrillero
Ja, siempre me da risa de sus cuentos…
Pero…
Hoy cuento a los presentes.
Que partir cuesta de esta telaraña
Porque está ligada como cordón umbilical.
Con la sangre que recorre nuestros cuerpos.
Como la raíz de sus pinos a la madre tierra
Y como la loza de cemento gris que convive
En el desliz de la corriente negra.
[Mofa de algunas doncellas
Cuya  visita amiga de las normales rurales
Nos adoraban por cierto
No sé si fue cosa de esa arteria de cemento pero, caminaron
Y una bocanada insecticida se llevaron].
¡Ah! Que recuerdos , interminables…
...
Cierro los ojos y ya, siento la ausencia de los árboles             
Que soportaron el paso de ventiscas sociales.
Con su formación, real y estoica.
¿Acaso los testigos más fieles
De la lucha de nuestra normal?
LXXX años gritarán sus muros…
...
Miro alrededor y todo trae nubes de nostalgia,
La soledad oxida.
Y sin ser el cuerpo  de hojalata
Brillas, a pesar de los grandes enemigos.
"Ochenta años de renovación constante"
Te hiciste la Catedral del Normalismo Rural.
por eso denuncio…
Cómo olvidar las noches coronadas
De fogatas y círculos de amigos
Mujeres de madera y alguna botella pa' libar.
Versos y canciones la variedad
Y la libertad del alma que no morirá.
¡Venceremos, venceremos! Una consigna sin olvidar.
Con sus planchas saturadas de caballos de fierro
Secuestrados para guardar el pellejo
Mientras una hilera en autobús hacía la caravana de guerreros
con su única arma. La voz  de la consigna                                                                                                       o probablemente una tranquiza de regreso.
O quizás presidiario
O un triunfo victorioso...
Y un regreso a casa

Ahí, donde ahora viven los colosales elefantes blancos
fueron ventanas de bullicio y cubículos de apodos varios,
Donde prorrumpía la fuerte palabra;
El instrumento real de audaces caballeros.
Dama invitada de aquellas veladas; qué identifica la piel.
Y nos hermana por el territorio nacional.
Donde quiera que haya una escuela, hay un maestro rural.

Como olvidar las notas de amaneceres
Picantes o alarmantes;
Creativos y bulliciosos.
Chascarrillos, rencillas o picaros momentos
Un festín de los magros desayunos
O  cena de reyertas de los platos voladores
Y molestia de los dobleteros
No te dé risa de aquellos cuentos.
Qué la fuerza del periódico verbal
Vendió  aconteceres traviesos,
Hoy hemeroteca de recuerdos andantes
En los rincones de su corazón mexano
 Y aunque te escondas
Tapizando aulas y oficinas gubernamentales,
siempre presumes  tu sangre de gran linaje
De la inolvidable normal.
LA PORTENTOSA octagenaria
“LA LUIS VILLARREAL”.
Si en algún momento regresan tus pasos…
Frente al gran casco de piedra y arcos: 
¡Pregunta a tu interior emocionado!
¿Quién?
Quién podrá olvidar el ulular
De las hermosas palmeras
Que se estremecen
Con el bullicio de los estudiantes
Que ríen, que cantan y cuentan historias
Al pie de sus jardineras.

¡MIRARLAS! También lloran nuestras derrotas
Y presumen las victorias.
Mexudo…amigo hermano
-Cuando pases junto a ellas
Presentar vuestros respetos-
ELLAS CONOCEN NUESTRA BIZARRA HISTORIA.

Extrañar sus pasillos en  bastantes  atardeceres.
Es, resguardar su nombre. Bajo el emblema de su gloria
Por eso, sentado en el pórtico de recuerdos
Luciré el regalo adherido en su gran telaraña.
¡La libertad  impregnada!


Y no olvides preguntar ¿quién pierde más?
Aquella que hizo  al coloso temblar;
O tú que enseñas  de sueño en sueño: LA LIBERTAD.       
¡Oh! aquel qué extraña  las entrañas.                                   
De la capulina tejiendo telaraña
En la enramada del mañana,
del corazón mexano...

Silencio…

Dejar de mirar su casco de  roble                                          
Me hace dudar.
Entre mi futuro y mi presente.
Más como la vida no es eterna,
Marché bruñido de tu color
Arrogante, estoico y temerario
Para representar tu nombre en la lid del saber;
Cómo soldado profesor.

¡Gracias!
Extraordinariamente estoy,
¡Mí querida normal!
Removiendo con el eco de  los pasos
Tus pasillos de historia, de aventuras
De luchas sociales y culturales.
Y con  argumentos de esperanza.
Él tránsito de nuevos luchadores sociales.
Habrán de llegar en un nuevo amanecer…

¡Viva el Mexe!
¡Viva la Normal Rural! La  “Luis Villarreal”.
¡Viva,  él Normalismo Rural!

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